Introducción
La educación física ha sido un componente de la educación desde que los filántropos del siglo XVIII la introdujeron en sus Escuelas y, si se considera el valor de la gimnástica en la antigua Grecia, desde mucho antes. En nuestro país, ella ha estado presente en el pensamiento de políticos y educadores y en los planes y programas de los colegios desde los albores de la Independencia.
Sin embargo, su consideración y valoración ha variado según el progreso del conocimiento, que ha transformado las organizaciones sociales y, también, las concepciones sobre el cuerpo y el psiquismo humanos.
Actualmente, la educación física es concebida como una educación corporal o educación por el movimiento, comprometida con la construcción y conquista de la disponibilidad corporal, síntesis de la disposición personal para la acción en y la interacción con el medio natural y social.
Enfrentadas a los peligros que apareja el sedentarismo, no sólo en cuanto a la salud física, sino también al empobrecimiento de la capacidad de acción y relación, las sociedades actuales identifican la educación física con la especificidad de la formación del cuerpo y de la motricidad, y la comprometen con la recuperación de la riqueza motriz, con todo lo que ella implica de equilibración intelectual y psíquica, y, por ende, con el mejoramiento de la calidad de vida. La salud no se concibe ya en un sentido solamente físico, sino como el estado de equilibrio entre el individuo y el medio que lo rodea.
Las actividades físicas no sólo proveen al indispensable mejoramiento funcional de la persona, sino que también promueven perspectivas diferentes en el abordaje y manejo del conocimiento, operando tanto sobre la organización psíquica e intelectual cuanto en el plano práctico, instrumental, y comprometiendo a la totalidad de la persona en comportamientos que diferencian e integran sus múltiples dimensiones, disociándolas y reagrupándolas indefinidamente de manera activa y compleja, según las exigencias de las situaciones concretas a resolver.
Por tanto, la formación de personas íntegras, solicitud central de la sociedad a la educación, supone que los niños y las niñas aprendan a relacionarse con el propio cuerpo y el propio movimiento, porque éstos constituyen dimensiones significativas en la construcción de la identidad personal. Con el cuerpo y el movimiento las personas se comunican, expresan y relacionan, conocen y se conocen, aprenden a hacer y a ser. Cuerpo y movimiento son componentes esenciales en la adquisición del saber del mundo, de la sociedad, de sí mismo y de la propia capacidad de acción y resolución de problemas.
En respuesta a esta demanda, la Ley Federal de Educación establece, como principio de la política educativa, el fomento de las actividades físicas y deportivas para posibilitar el desarrollo armónico e integral de las personas (art. 5, inc. 2), formula objetivos relacionados con dicho principio para la Educación General Básica y Polimodal (arts. 15 y 16) e incluye la estimulación de la maduración sensorio-motriz y de las manifestaciones lúdicas y deportivas entre los del Nivel Inicial (art. 13).
Para el cumplimiento de estos principios y objetivos, la educación física se vale de configuraciones de movimiento cultural y socialmente significadas como los juegos motores y deportes, la gimnasia, las actividades en la naturaleza y al aire libre, la natación, las cuales, adecuadamente integradas con otras disciplinas, pueden contribuir a la formación de, prácticamente, todas las competencias educativas previstas en la Ley Federal de Educación.
Los juegos son parte del espacio propio de la imaginación creadora, la invención, la experimentación y la expresión personal.
En los juegos reglados y deportes, los niños y las niñas pueden aprender a negociar, modificar, acordar y respetar las reglas que posibilitan la igualdad de oportunidades para todos. Ellos constituyen una verdadera escuela de democracia, de convivencia y participación, de cooperación y solidaridad, de integración social y pertenencia grupal. En ellos se puede aprender a valorar la libertad y la justicia, a tolerar el éxito y la frustración, a reconocer y respetar las posibilidades y límites propios y ajenos, a afirmar la vida, la paz y el bien común por sobre las tendencias destructivas, la enfermedad y las dependencias psicofísicas.
La gimnasia y la vida en la naturaleza y al aire libre contribuyen no sólo al desarrollo de una "conciencia sobre nutrición, salud e higiene" y sobre "conservación del ambiente", ambas vinculadas con los conceptos de calidad de vida y desarrollo sostenible, sino también a la generación de una cultura del esfuerzo, de valoración del trabajo individual y grupal, y a la construcción de formas de expresión personal y de autonomía individual.
La educatividad y educabilidad del cuerpo y de la motricidad otorgan a los contenidos motores la identidad de un "saber a enseñar". Es tarea de la escuela transmitir este saber, explorar y desarrollar toda su potencia para la formación de competencias educativas.
Esta estructura está pensada para presentar los CBC y no prescribe una organización curricular para su enseñanza. De igual modo, la numeración de los bloques (1,2,3,4,...) es arbitraria y no supone un orden para su tratamiento.
Los CBC de Educación Física para la Educación General Básica han sido organizados en siete bloques.
Respecto de la organización en bloques cabe señalar que:
En la caracterización de cada bloque se detalla:
El juego, junto con el trabajo, pertenece a las formas originarias (y hasta ahora no del todo conocidas) de la experiencia humana. Los juegos son manifestaciones concretas de esta forma originaria que orienta la acción hacia actividades no necesariamente productivas y los juegos motores responden a esta misma motivación del comportamiento humano en el campo específicamente motriz.
El juego modifica a la persona que juega. Un niño y una niña que juegan desarrollan sus percepciones, su inteligencia, sus tendencias a la experimentación, sus instintos sociales, etc.
La privilegiada relación que el juego establece entre la realidad interior y exterior, la posibilidad que brinda de moverse en un espacio intermedio, lo vincula al ejercicio de la imaginación, la invención y la expresión creadoras, proporcionando a niños y niñas una zona de actividad libre de asechanzas, un área de experiencia sin apremios ni sanciones, que les permite asimilar la realidad a su yo y descansar de las exigencias de adaptación que el medio y los adultos les imponen.
La actividad lúdica tiende a probar la función en todas sus posibilidades. Parece animada por una suerte de ansia o avidez de tocar sus límites. Por eso, los niños y las niñas siempre pueden hacer el juego más difícil. Por eso, jugar es fuente de investigación, de búsqueda y creación de relaciones nuevas.
En la progresiva socialización, el juego representa un valor cultural, constitutivo de lo que bien suele llamarse la "sociedad infantil". El pasaje de la centración a la descentración, la inclusión de los otros como personas con deseos y voluntad propios, se refuerza en el ejercicio de la negociación y acuerdo de reglas y de las conductas de cooperación y oposición en los juegos.
Los juegos infantiles, finalmente, son fundamento de autonomía social y moral. Las relaciones entre pares, basadas en la igualdad y el aprendizaje del respeto mutuo, conducen lenta pero seguramente, tanto a la reciprocidad y a la cooperación cuanto a la efectiva conciencia del valor de la regla.
Sin embargo, es preciso aceptar que las niñas y los niños no juegan para aprender, conceptualizar o ser más buenos. El valor del juego no debería buscarse en los aprendizajes específicos que pueda promover, sino en la asimilación que permite de los aprendizajes que, sin él, seguirían siendo externos a la inteligencia de los niños. Sin ser, estrictamente, producto de los juegos, los aprendizajes infantiles requieren una "dialéctica del juego y de lo real", un equilibrio entre las formas propias elaboradas por la niña y el niño y el ajuste de esas formas a los datos de la realidad.
Los juegos constituyen un ejercicio de los aprendizajes operados en la "zona real" de la actividad infantil, que hace posible su elaboración y apropiación por las alumnas y los alumnos. En el momento del ingreso a la Educación General Básica, el juego infantil asume como forma principal la de los juegos de reglas. Sin embargo, durante el Primer Ciclo se reencuentran elementos del juego simbólico y los juegos de "rol" perduran, por lo menos, hasta la finalización del Segundo Ciclo. Los juegos funcionales, por su parte, suelen ser utilizados por los niños y las niñas como ejercicio de comportamientos motores durante toda la infancia. Es preciso propiciar la expresión de este universo "vivo" del niño y la niña, contenido en sus simbolizaciones, en sus juegos de rol y en sus ejercicios aparentemente triviales, aceptando la espontaneidad lúdica tal cual se manifiesta.
En esta etapa, los juegos motores permiten el ejercicio de los esquemas de acción y decisión motriz, de las habilidades y destrezas adquiridas, a la vez que el despliegue de las capacidades y necesidades orgánicas, perceptivas, simbólicas, expresivas, creativas, en las más diversas y cambiantes situaciones.
Los juegos reglados motores, a su vez, proporcionan el marco para la exploración de los comportamientos de cooperación, oposición, comunicación y contracomunicación motrices, imprescindibles al desarrollo de la inteligencia táctica y estratégica o capacidad de anticipar y resolver situaciones.
En la categoría de juegos reglados se inscriben los juegos deportivos, o con base en los deportes, muy propios de nuestra sociedad y cultura, que los niños y las niñas se complacen en jugar y que especifican los comportamientos lúdicos, refiriéndolos a códigos reglamentarios institucionalizados.
Sin embargo, los deportes no constituyen formas motrices posibles en el Primer y Segundo Ciclo de la EGB, por lo que su consideración y tratamiento, en términos educativos, debe asimilarse a los de los juegos reglados. Se los diferencia en razón de que las alumnas y los alumnos muestran un gran interés por estos juegos, aunque, en función de su necesidad de identificación con los adultos, ellos hacen "como si" practicaran fútbol, básquetbol, handbol, etc., flexibilizando y modificando las reglas según su gusto o sus necesidades. Es preciso respetar la saludable devolución de su origen lúdico que las niñas y los niños hacen a los deportes.
Los alumnos y las alumnas deberán:
Área |
Bloque relacionado |
Ciencias Sociales |
Las actividades humanas y la organización social |
Matemáticas |
Nociones geométricas |
Educación Artística |
Los códigos de los Lenguajes Artísticos; Los procedimientos y técnicas de los Lenguajes Artísticos; La información sensorial: Percepción; Las producciones artísticas. Sus referentes Regionales, Nacionales y Universales |
Educación Física |
Los juegos motores |
Formación Ética y Ciudadana |
Persona; Normas sociales |
En la actualidad, el deporte ha llegado a constituir una institución social promovida por asociaciones, federaciones, confederaciones, especialmente dedicadas al desarrollo y difusión de las diversas actividades deportivas. La característica esencial del deporte como forma de movimiento es la institucionalización y consecuente inamovilidad de sus códigos reglamentarios.
Entendemos por deporte el conjunto de situaciones motrices codificadas, cuyas formas competitivas han sido institucionalizadas, explícitamente significadas como deporte por el conjunto de las representaciones sociales.
La regla instituida especifica la habilidad, permitiendo establecer el tipo de rendimiento solicitado y los medios para conseguirlo. La práctica deportiva institucionalizada introduce el concepto y la práctica del entrenamiento deportivo especializado.
Sin embargo, la contigüidad y continuidad de los deportes con los juegos reglados permite su inclusión como contenido educativo desde el Tercer Ciclo de la EGB, a favor del interés que despiertan en los adolescentes y jóvenes y de la capacidad que éstos tienen para practicarlos, a condición de observar ciertos recaudos.
Considerados como una forma particular de los juegos motores reglados, los deportes continúan, en la adolescencia, la obra que aquéllos iniciaron en la infancia, ofreciendo oportunidades para el desarrollo del sentido lúdico; de la comprensión, aceptación y respeto de las reglas; del sentimiento de pertenencia grupal; de las tendencias de vida por sobre las de autodestrucción; de las conductas de cooperación y oposición; de la comunicación y contracomunicación motrices; de la tolerancia y serenidad frente a la victoria y la derrota; del afán de superación individual y grupal; del hábito de esforzarse para conseguir resultados lícitos; de la autonomía personal; de la capacidad de análisis y respuesta a las situaciones; del sentido crítico sobre las acciones y los resultados; de la capacidad táctica y estratégica; de la habilidad y la destreza motoras; de la percepción interna y externa; de las tácticas de movimiento como instrumentos de la acción motora eficiente; de la condición física; etc.
Para que el deporte reencuentre su carácter educativo es preciso desmitificar tanto la crítica que lo condena por sus desbordes cuanto la alabanza que lo pretende forma superior de la realización motriz.
El deporte no es necesariamente perverso, pero tampoco forzosamente saludable. Practicado sin los debidos recaudos corporales, sociales y morales, puede contribuir a instalar un sentimiento de rivalidad, de competencia extrema, cierta estandarización y estereotipación de la motricidad, daños y perjuicios corporales.
La principal virtud educativa del deporte reside en su carácter de juego y en las exigencias que plantea a la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes y nuevas. Si se impide su vivencia y percepción como totalidad dinámica, en cuyo contexto, y sólo en cuyo contexto, puede constituirse la inteligencia del juego, si se lo reduce a sus aspectos técnicos, el deporte pierde tanto su potencia pedagógica cuanto su interés para los alumnos y las alumnas.
Consecuentemente, las tácticas de movimiento específicas deben entenderse en su carácter de instrumentos útiles para la resolución eficiente y económica de las situaciones motrices que el deporte plantea, y analizarse en el contexto reglamentario y táctico.
El deporte, considerado como contenido escolar, como saber a enseñar, implica el análisis, articulación y síntesis de todos los comportamientos humanos que moviliza: lúdico-motrices, físicos, psíquicos, relacionales, sociales, morales, expresivos, comunicativos, tácticos, estratégicos, técnicos, etc.
La inclusión de este bloque en la propuesta de CBC requiere dos consideraciones:
De ambas consideraciones se sigue que la propuesta deportiva debe contemplar su selección en orden a los intereses y posibilidades institucionales y grupales y a las idiosincrasias locales y regionales.
Los alumnos y alumnas deberán:
Área |
Bloque relacionado |
Ciencias Sociales |
Las actividades humanas y la organización social |
Matemáticas |
Nociones geométricas; Mediciones; Nociones de estadística y probabilidad |
Ciencias Naturales |
La vida y sus propiedades; El mundo físico |
Educación Artística |
Los códigos de los Lenguajes Artísticos; Los procedimientos y técnicas de los Lenguajes Artísticos; La información sensorial: Percepción; |
Educación Física |
Los deportes |
Formación Ética y Ciudadana |
Persona Valores Normas sociales |
La gimnasia constituye, en su sentido más amplio, una configuración de movimiento caracterizada por su sistematicidad y posibilidad de seleccionar actividades y ejercicios con fines determinados. Todo ejercicio o movimiento instrumentado con intención de mejorar la relación de los hombres y de las mujeres con su cuerpo, su movimiento, el medio y los demás, es gimnasia. Y todas las gimnasias conocidas -desde la sueca hasta la aeróbica- y por conocer se supeditan a estos principios identificatorios: intención y sistematicidad.
Considerada en sus principios y caracteres constitutivos, y no en sus aspectos meramente formales, la gimnasia se diferencia de otras formas del movimiento humano: del juego, porque no es un fin en sí misma; del deporte, porque su finalidad no es el enfrentamiento motriz; de la danza, porque su intención no es, únicamente, expresiva; del trabajo, porque no obra sobre la naturaleza. Sin embargo, la gimnasia contribuye al mejoramiento de todas estas formas, de igual modo que es útil para la corrección de problemas y defectos corporales y psicomotrices.
La gimnasia responde a la necesidad humana de producir y verificar efectos corporales y a la natural vocación por la gracia, belleza, economía y eficiencia del movimiento y, a partir de estos sentidos, se integra a la educación física, desde la educación más temprana y para toda la vida.
Naturalmente, los criterios de selección y sistematización de ejercicios y actividades varían en función de la especificidad de los distintos períodos evolutivos.
Así, la sistematización de ejercicios y actividades corporales para el Primer Ciclo de la EGB debe considerar una cierta aparente asistematicidad que caracteriza al movimiento infantil en esa etapa. Sin embargo, la experiencia registra en los niños y en las niñas, igual que en las personas adultas, una suerte de dialéctica alternancia entre su necesidad de actividades lúdicas y no lúdicas (la satisfacción de unas crea la necesidad de las otras, e inversamente) que consiente la inclusión de ejercicios y actividades para aportar al desarrollo corporal y motor.
Esta dialéctica del juego y de "lo real" obliga a revisar el concepto de gimnasia.
Usualmente, se asocia la sistematicidad y, por ende, la gimnasia, con la repetición y el aburrimiento, y se supone que no es posible jugar o disfrutar con el movimiento cuando éste se orienta a producir efectos corporales y/o motrices.
Aunque la formación corporal y el aprendizaje motor demandan ciertas exigencias de repetición y frecuencia, de ello no se sigue, necesariamente, una rutinización de la actividad.
Por el contrario, el actual concepto de gimnasia incluye la amplitud, riqueza y variabilidad de movimientos como principio de su contribución a la "disponibilidad corporal" en las más diversas situaciones.
En este punto es preciso aludir, también, a la integralidad del movimiento humano, porque es habitual que se consideren separados sus aspectos condicionales, utilitarios, expresivos, creativos. Es cierto que la gimnasia no es danza o expresión corporal, como tampoco es juego o trabajo, pero su preocupación por la formación corporal y motriz incluye, necesariamente, la preparación de la persona para cualquier desarrollo que involucre, de alguna manera, su motricidad. Consecuentemente, ella debe atender a todos los aspectos en cada movimiento.
De estas consideraciones se entiende que la gimnasia se caracteriza por el abordaje intencionado y sistemático de los conocimientos y procedimientos relacionados con el aprendizaje de movimientos vinculados con la formación corporal y motriz, tanto en su dimensión instrumental (utilitaria) cuanto expresiva, el desarrollo de capacidades orgánicas y musculares, perceptivas y motrices, la consecución y preservación de la salud y, no en menor medida, la socialidad, la inventiva, la creatividad.
Los alumnos y las alumnas deberán:
Área |
Bloque relacionado |
Matemáticas |
Nociones geométricas Mediciones Nociones de estadística y probabilidad |
Ciencias Naturales |
La vida y sus propiedades El mundo físico Estructura y cambios de la materia |
Educación Artística |
Los códigos de los Lenguajes Artísticos; Los procedimientos y técnicas de los Lenguajes Artísticos; La información sensorial: Percepción; Las producciones artísticas. Sus referentes Regionales, Nacionales y Universales |
Educación Física |
La gimnasia |
Formación Ética y Ciudadana |
Persona Valores |
La vida en la naturaleza y al aire libre se caracteriza por incluir una gran variedad de juegos y trabajos físicos realizados o a realizar en el medio natural.
En la sociedad actual, preocupada por el deterioro del ambiente natural y obligada a legar a las futuras generaciones un desarrollo sostenible, es decir, un desarrollo compatible con la vida, la educación ambiental adquiere una importancia crucial.
La apropiación por parte de las nuevas generaciones de la problemática ecológica y ambiental, de la actitud de respeto por el medio natural, requiere que ellas interactúen con éste, lo conozcan, experimenten en él sus posibilidades de acción, porque nadie cuida lo desconocido o aquello en que no sabe cómo manejarse.
La vida al aire libre proporciona oportunidades para que los niños y las niñas realicen estas experiencias, se apropien del medio natural, se sientan bien en él.
Apropiarse del medio natural implica aprender a desempeñarse en él, desarrollar habilidades básicas para hacerlo confortable, agradable, disfrutable.
Proporcionando estas habilidades, la vida en la naturaleza y al aire libre prepara el terreno para la educación ambiental, sin ser ella misma educación ambiental. A la vez, las actividades en la naturaleza ofrecen posibilidades de trabajo interdisciplinario con objetivos ambientalistas.
En el contexto escolar, además, el contacto con el medio natural es también contacto con el medio social, dado el carácter grupal que estas actividades asumen en la escuela.
En esta perspectiva, la vida en la naturaleza y al aire libre contribuye a la construcción de la autonomía en sus diversos sentidos -corporal, social, moral-, sobre todo cuando la escuela favorece la participación de los alumnos y las alumnas en las actividades de programación y organización, selección de lugares, etc.
La vida en la naturaleza y al aire libre se vincula, por otro lado, con el mundo del trabajo. La organización de las actividades de subsistencia implica su distribución racional, sistemática, y, de manera concreta, la disposición de tiempo libre depende de esta organización. Ese tiempo liberado de obligaciones será valorizado y utilizado creativamente en provecho de un sano disfrute de la naturaleza y de las actividades individuales y grupales.
Finalmente, la vida en la naturaleza y al aire libre significa experiencias de convivencia intensa que destacan necesidades de cooperación, de resolución de situaciones, conflictos, necesidades, etc.
Los contenidos de este bloque permiten dotar a las alumnas y los alumnos de competencias para dar respuesta a situaciones que plantean el medio natural y social, permitiéndoles una mejor integración y adaptación a uno y otro.
Los alumnos y las alumnas deberán:
Área |
Bloque relacionado |
Ciencias Sociales |
Las sociedades y los espacios geográficos |
Ciencias Naturales |
La vida y sus propiedades El mundo físico Estructura y cambios de la materia |
Tecnología |
materiales, herramientas, máquinas, procesos e instrumentos; tecnologías de la información y de las comunicaciones; tecnología, medio natural, historia y sociedad; tecnología, medio natural, historia y sociedad |
Educación Física |
La vida en la naturaleza y al aire libre |
Formación Ética y Ciudadana |
Persona |
En virtud de las dificultades para su enseñanza y práctica, el desarrollo de este bloque está condicionado a la disposición de la infraestructura, el tiempo y la seguridad necesarios.
La organización de la enseñanza de la natación requiere, en relación con tales consideraciones, un tratamiento institucional particularizado, por lo que no se consignan, para este bloque, alcances por ciclos.
Sería deseable, no obstante, que la enseñanza de la natación fuera propuesta a los alumnos y las alumnas lo antes posible, y sus contenidos agrupados y secuenciados de manera de favorecer el aprendizaje.
La apertura de la escuela, promovida por la Ley Federal de Educación, su integración con otras instituciones sociales, permite pensar en la inclusión de este bloque en forma de cursos de aprendizaje de la natación, actividades de verano, etc.
La natación es una práctica relacionada, en principio, con el dominio de un medio diferente, el acuático, del cual dependen vitales cuestiones de seguridad y, consecuentemente, de ampliación de los límites de la libertad personal.
La natación constituye un contenido relevante de las actividades físicas y motrices cuya instrumentación debería ser considerada y que justifica la realización de emprendimientos que posibiliten su concreción. Tal es el sentido de su inclusión en este capítulo y no el carácter de práctica deportiva institucionalizada que nuestra cultura le asigna.
Esto no significa que las jurisdicciones interesadas no puedan incluirla posteriormente en la oferta deportiva que ofrezcan a los niños y las niñas en el contexto de la EGB.
Los alumnos y las alumnas deberán:
Área |
Bloque relacionado |
Ciencias Naturales |
El mundo físico |
Educación Física |
La natación |
Las actividades corporales y motrices, en la medida en que implican siempre la acción y relación con el propio cuerpo y con el medio natural y/o social, requieren observar ciertos modos de práctica que les confieren carácter formativo y las hacen beneficiosas y saludables tanto para las personas cuanto para el medio en que ellas las realizan.
El aprendizaje de actividades corporales y motrices, sean éstas juegos, deportes, gimnasia, actividades en la naturaleza o de la vida cotidiana y del trabajo, debe incluir, necesariamente, la incorporación de prácticas relacionadas con la seguridad, la higiene, el cuidado del propio cuerpo y del de los demás, y del medio natural.
Estas prácticas, comunes a las distintas configuraciones en que nuestra cultura organiza el movimiento humano, pueden agruparse en previas, simultáneas y posteriores a la actividad corporal y/o motriz propiamente dicha.
Las primeras hacen referencia a la necesidad tanto de preparar el cuerpo, en sus dimensiones física y psíquica, para la actividad, cuanto de seleccionar y/o adecuar el ambiente en que se la va a realizar. "Entrar en calor", prever riesgos y medidas de seguridad, acondicionar los espacios de juego y actividad gimnásica, deportiva, cotidiana o en la naturaleza, constituyen procedimientos tan imprescindibles a la consecución y preservación de la salud y al mejoramiento de la calidad de vida cuanto la actividad corporal misma.
Las prácticas simultáneas se relacionan, por un lado, con la amplitud, plasticidad y calidad de los estereotipos motores que contribuyen a hacer de las prácticas corporales una experiencia disfrutable y deseable, económica y eficiente, y, por el otro, con el buen uso de los espacios naturales y artificiales en que se realizan. Abarcan desde el control y regulación del tono muscular hasta la medición de los esfuerzos, desde las medidas de seguridad personales hasta las de preservación del ambiente y el cuidado de los materiales usados.
Las prácticas posteriores, finalmente, tienen que ver con los procedimientos que, luego de realizada la actividad de que se trate, contribuyen al restablecimiento, tanto de la energía consumida cuanto del espacio utilizado. Igual que las prácticas previas, éstas contribuyen al logro de la salud y a la preservación del medio, en la medida en que restituyen al cuerpo del estrés que implica la actividad física y al medio de los desórdenes que necesariamente produce.
Los alumnos y las alumnas deberán:
En este bloque se describe un conjunto de contenidos actitudinales tendientes a la formación de un pensamiento crítico, que busca incansablemente nuevas respuestas, que formula nuevas preguntas.
Los contenidos actitudinales que integran este bloque no están separados de los conceptuales y procedimentales ya planteados en los bloques anteriores. Sólo a los fines de esta presentación se los explicita en un bloque propio.
Las actitudes seleccionadas han sido reunidas para su presentación en cuatro grupos que remiten a la formación de competencias en aspectos que hacen al desarrollo personal, sociocomunitario, del conocimiento científico-tecnológico y de la expresión y la comunicación.